Tuesday, August 16, 2005

Películas imperdibles en el tiempo, 1º parte

El llamado séptimo arte es un término que fue acuñado en 1914 por el italiano Riccioto Canudo en su libro “El Manifiesto de las Siete Artes”. En este se mencionan todas las ramas que conforman la máxima expresión de cultura dentro de la sociedad.
Lo que más llama la atención es que hacia 1914, solo habían pasado 2 décadas de la primera proyección de cine en el mítico café parisino a cargo de los hermanos Lumiere, razón por la cual, el tiempo trascurrido es evidentemente poco, en comparación con la demás ramas del arte como la arquitectura, pintura, escultura, danza, música y literatura, las cuales fueron evolucionando durante miles de años para reconocer su verdadera contribución a la sociedad.

El cine tiene poco más de un siglo de funcionamiento y son miles las películas que han pasado por nuestras cabezas, provocando lo que pocas cosas en la vida nos sorprenden e iluminan en un sólo abrir y cerrar de ojos: la alegría, el drama, la tristeza, el odio, la esperanza y muchos otros sentires con los cuales se alimenta nuestra alma.

En el recorrido por la historia del cine nos hemos encontrado con todos los sentimientos habidos y por haber, la creación de una pieza audiovisual indaga todos los sentidos del hombre, por lo que crea un sinnúmero de emociones y estados dentro del hombre.

El séptimo arte nos ha llevado a recorrer nuevos mundos, con él hemos conocido personajes de antología, nos hemos deslumbrado con narraciones espectaculares, con puestas en escena maravillosas, nos hemos conmovido con la luz y los colores de las magnificas direcciones de fotografías, hemos escuchado hermosas melodías y composiciones musicales; en fin, el cine es una completa y majestuosa obra de arte de aquellas que llenan el alma.

Partiendo por los inicios del cine, donde la innovación y la creación eran las principales herramientas y donde los realizadores incorporaban nuevas técnicas tenemos el caso de “El Acorazado Potemkin”(1925), del director Sergei Eisenstein, donde la estructura narrativa de la historia no es llevada tanto por los personajes ni por el desarrollo de las acciones, sino más bien por la herramienta del montaje, donde Eisenstein ocupa por primera vez en la historia del cine los llamados montajes rítmicos y métricos, lo cual significa que la trama de la película y los momentos de clímax son sincronizados a la perfección con el montaje de sonido, a la vez que la progresión dramática de las escenas y la estructura de la composición de la imagen y la música se ponen a favor del ritmo propiamente tal del film (ejemplo claro en la famosa secuencia de la escalera de Odessa).

El cine alemán es una doctrina metódica de sucesos y acontecimientos que ponen en tela de juicio el desarrollo y comportamiento de la sociedad, es por ello que “Metrópolis” (1927) de Fritz Lang, cumple con los procesos y experimentación de un cine de vanguardia. En esta película el desarrollo conceptual está ligado fuertemente al desarrollo tecnológico y cómo la sociedad se debe de enfrentar al permanente conflicto y lucha contra las máquinas. Esta es la primera película en la historia del cine en incorporar un robot con características humanas, que dicho sea de paso es un robot de genero femenino. La toma en que aparece esta robot es una de las grandes escenas del cine y donde uno de los conflictos futuristas a los que apunta Lang es justamente la creación de vida por parte de las máquinas donde la incorporación del robot femenino esta fuertemente ligado al nacimiento de la vida y cómo ésta puede llegar a caer a manos de la tecnología en un futuro cercano.

Otra de las películas que se merece estar en esta lista es sin duda “El Mago de Oz” (1939), del director Victor Fleming, que es una buena adaptación del clásico cuento infantil sobre una pequeña niña que es llevada por un tornado a un país desconocido, donde la inocencia y la fabula se mezclan para dar vida a personajes extraordinarios.Dorothy, junto a su perro Toto (nombre que incorpora el popular grupo musical) viajan por parajes alucinantes, donde la progresión dramática de la película pasa desde las primeras escenas en un color sepia, hasta llegar al país donde abundan los colores, los grandes escenarios, las pinturas mate, los trajes exóticos y la magia e inocencia de los personajes.








Siguiendo con esta lista tenemos lo que muchos críticos del cine llaman la mejor película de la historia, “El Ciudadano Kane” (1941), obra de Orson Welles, quien refleja los sucesos que acontecen en un mundo alocado tras la muerte de un magnate de las comunicaciones y sus ultimas palabras. Esta fue la primera película que desafió a la emergente industria del cine norteamericano y sus asociaciones de técnicos, al incorporar en los créditos finales el nombre del director, Orson Welles, más el nombre del director de fotografía, Gregg Toland. Esto fue para unificar el trabajo artístico de ambos y reconocer la magnifica puesta en escena, los planos y el trabajo de cámara y dirección de fotografía de Toland.








El cine musical fue una gran veta para la incorporación de un nuevo tipo de género en este rubro y de paso apreciar las dotes de los actores en el manejo escénico y musical. El caso más emblemático es “Cantando Bajo la Lluvia” (1952), de los directores Gene Kelly y Stanley Donen, que con una historia sencilla hacen disfrutar al espectador desde el carisma, la alegría, el amor, el humor y la comedia musical, en una película graciosa y simpática. El mismo Gene Kelly además de compartir crédito como director es también el actor principal, junto al histriónico Donald O´connor, Globo de Oro al mejor actor comediante y la tierna Debbie Reynolds. La famosa imagen de Kelly cantando y danzando bajo la copiosa lluvia es una imagen consagrada de amor y alegría que perdura durante varias décadas.

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